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Alguna vez te has preguntado por qué nos detenemos a mirar el resplandor naranja que precede al atardecer o por qué no podemos evitar sonreír cuando vemos una lluvia de confeti o un puñado de globos multicolores?

Acostumbramos a pensar que el mundo físico ejerce poco o ningún impacto sobre la alegría que sentimos, y cada vez más expertos nos instan a encontrar el equilibrio y la calma en nuestro interior y a permanecer impasibles ante el mundo exterior. Pero ¿y si la vitalidad natural de nuestro entorno fuera, en realidad, la fuente de alegría más renovable y accesible de que disponemos?

En Las formas de la alegría, la diseñadora Ingrid Fetell Lee cuestiona la creencia de que la verdadera alegría solo puede proceder del interior y explora cómo espacios y objetos aparentemente mundanos y con los que interactuamos a diario ejercen un efecto tan inesperado como potente sobre nuestro estado de ánimo. A partir de investigaciones diversas en neurociencia y psicología, nos explica por qué algunos entornos nos ponen nerviosos o alientan la competitividad mientras que otros fomentan la alegría y la generosidad. Y, lo más importante, revela cómo podemos aprovechar el poder de nuestro entorno para vivir vidas más plenas.

Este libro desarrolla un concepto nuevo, diferente: los lugares y los objetos que nos rodean pueden ser una fuente inagotable de alegría. No es necesario perseguir la felicidad y centrarnos solo en nuestro interior. Nuestro entorno tiene un enorme poder sobre nosotros.

La autora ha llegado a la conclusión que personas de todas las culturas y edades parecen disfrutar de las mismas cosas. Así ha identificado una serie formas y objetos que conectan con una serie de emociones que nos brindan de forma instantánea contento y que ha llamado la estética de la alegría.

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